Juan Sauce Otro blog en Desafíos Literarios

30 julio, 2016

Milo y los minies 2

Filed under: Cómic e ilustración — Etiquetas: , — Juan Sauce @ 1:17 pm

Hace poco desempolvé unos personajes de cómic que realicé hace, por lo menos, una década y media, llamados los minies (nada que ver con los minnions, como ya dije en su momento). Unos personajes tan diminutos que pueden estar en cualquier parte. Forman parte del recuerdo, de mis tiempos como dibujante (algún día ya os enseñaré algo de lo que hice profesionalmente).

Presento aquí la segunda historieta, de las poquitas que realicé con la intención de que pudieran publicarse en alguna revista infantil. Buscando la originalidad en todo momento. Espero que os guste.

Milo y los minies oído

Puedes ver la anterior historieta aquí:

Milo y los minies 1

 

13 julio, 2016

Plutón, el incomprendido

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , — Juan Sauce @ 4:59 am

plutón

 

Los chicos de hoy son muy listos. Es difícil sorprenderlos con un chiste o una adivinanza porque parece que todo lo saben. Supongo que son las consecuencias de una generación que parece haber nacido con un teclado de ordenador bajo el brazo.
Por eso creo que quise hacerme el listillo cuando estaba en el parque con mi sobrino, que cursa cuarto de primaria, al explicarle un juego de palabras que decíamos nosotros, de niños, en el colegio:
– ¿Sabes cuántos son los días de la semana?
– Siete –me contestó indiferente mientras se lanzaba de cabeza por la rampa del tobogán.
– Correcto. Son: lunes, martes, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Y los planetas son nueve –me apresuré a decir-: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.
El niño me miro con aire de autosuficiencia y me respondió al tiempo que trepaba al columpio para hacer cuatro piruetas de pie sobre él.
– Los planetas son ocho. ¿Y quién es Plutón?
Se me había olvidado. A alguien más listo que yo se le había ocurrido quitar a Plutón de la lista de nuestro exclusivo Sistema Solar, allá por principios de siglo. No daba la talla, creo que decían. Y es curioso que esta intrascendente conversación me transportara mentalmente a los tiempos en que yo correteaba por los patios del colegio, persiguiendo una pelota de fútbol con un bocata en la mano. Sonaba el timbre del final del recreo y todos nos poníamos en fila, preparados para entrar en clase. Enfrentábamos un nuevo curso. Rostros conocidos y desconocidos se colocaban en orden nerviosos, dejando en evidencia quiénes eran los más altos y los más bajitos. Y es curioso porque recuerdo perfectamente que, en esa imagen de todos los alumnos alineados, él estaba allí. El último de la fila. Mirada triste, atuendo extraño y rostro taciturno.
Entre risas, gritos y cambios de un pupitre a otro, a la profesora le costó poner un adecuado orden. Después procedió a pasar lista anunciando nuestros nombres en voz alta. No sé si alguien se percató cuando mencionaron su nombre. Pienso que nadie estaba atento más que para responder como un resorte cuando escucharan el suyo propio. Tuve que esforzarme para poder recordar algo más sobre ese chico. No es que me esté haciendo viejo y empiece a perder la memoria. Es que recién me estoy dando cuenta de quién era él.
Era Plutón, el ignorado. Nadie se fijó en él en ese día; y nadie se dio cuenta de su presencia hasta bien entrado el inicio de las clases. Él siempre estuvo allí, por supuesto, pero no lo percibimos. Nuestros telescopios estaban enfocados en Júpiter o Saturno, que eran los más grandes, los más fascinantes. O nos relacionábamos con los que teníamos cerca y ya conocíamos, como Venus o Marte. A él simplemente no lo veíamos. No importaba que diera vueltas como todos los demás. Pasaba inadvertido, invisible a nuestros ojos.
Era Plutón, el insultado. Cuando por fin lo descubrimos, buscamos un mote con el cual llamarle. No le preguntamos su nombre, aquel que nadie recordaba salvo la profesora. Y no se nos ocurrió otra cosa que llamarle como al señor del Inframundo, ese dios de los infiernos rescatado de la mitología romana. No sé qué fue lo que nos inspiró tal apodo; tal vez su apariencia lúgubre, su porte sombrío. O tan sólo lo hicimos para reírnos con la crueldad que caracteriza a un adolescente con las hormonas alteradas. La cuestión es que con ese calificativo se quedó y ya nadie le conocía de otra manera.
Era Plutón, el marginado. Se sentaba el último de la clase, al fondo de todo. Allí, donde todos le dábamos la espalda. Alejado del calor del maestro Sol, a quien nosotros llamábamos la atención con nuestras preguntas o nuestro comportamiento. Y alejado también de sus rayos de luz, que él no podía absorber con tanta facilidad, debido seguramente a su incapacidad natural. Arrinconado en la oscuridad y el frío, tan sólo se le veía de vez en cuando rodeado de satélites que nos parecían tan sombríos como él.
Era Plutón, el incomprendido. Nunca entendimos por qué no podía ser como nosotros. Siempre orbitando a su manera, distinto a todos, sin seguir la pauta de los demás. No se adaptaba a nuestros parámetros. Para nosotros era importante seguir una norma que considerábamos básica: tener una órbita circular, como un planeta normal. Todo lo diferente a eso era digno de ser señalado y criticado.
Era Plutón, el cuestionado. Además de su anómalo comportamiento, nos importaba también su tamaño, realmente pequeño como para triunfar. Lo llamábamos planetoide. Poseía, además, una ínfima capacidad de atracción. Por eso nos planteamos si debía seguir con nosotros, pues corríamos el riesgo de poner en peligro nuestra reputación como respetable sistema planetario dentro del competitivo mundo que es la Vía Láctea.
Y, finalmente, fue Plutón, el desechado. Arrancado de la lista, dejado fuera del grupo, ignorado y olvidado por la siguiente generación. Convertido en un extraño objeto flotante, un simple número en la galaxia. Compañero de otros vagabundos espaciales que, como él, intentan imitar los trazos de un planeta sin que ningún astrónomo realmente serio llegue a plantearse si quiera esa posibilidad.
Me pregunto qué será de él. Quizá lo calificamos mal. Posiblemente nos equivocamos al no darle una oportunidad. Al no ser suficientemente empáticos…
No pretendo con mis pensamientos parecer que estoy lanzando un grito a la comunidad científica por el hecho de establecer una determinada clasificación de un trozo de tierra que flota por el espacio, lo cual viene a importarme muy poco. Mis reflexiones tan solo llevan a preguntarme a cuántos hemos dejado atrás, no solo en la adolescencia; posiblemente también en la edad adulta. A cuántos hemos descalificado por su temperamento, su capacidad, su aspecto físico o su extravagancia… o simplemente por no parecerse a lo que la sociedad ha considerado que debe ser un verdadero planeta. Quiero decir, una persona…

3 julio, 2016

Reflexiones de un semestre de lecturas

Filed under: Cosas mías — Etiquetas: , , — Juan Sauce @ 7:06 am

libro el principito

Hemos llegado al primer semestre del 2016, una buena época para hacer balance. Y como estamos en una página literaria, me ha dado por pensar sobre libros. Y es que, desde principios de año hasta esta fecha, he podido leer nada menos que nueve libros. Bueno, diez si contamos una relectura, la de El Principito, del que me he vuelto a enamorar.

Quizá a algunos lectores empedernidos les parezca poca cosa, pero para mí es un record, sobre todo teniendo en cuenta el poco tiempo del que dispongo (leo casi exclusivamente en los viajes en tren y las salas de espera)… Así que, para quien se atreva a leerlo, dejo unas reflexiones sobre mis lecturas del semestre.

 

 

 

 

 

Para mí, el gran descubrimiento ha sido la escritora valenciana libro Emperatriz etereosLaura Gallego. Si descarto el texto de Antoine de Saint-Exupéry, que considero una obra maestra, el libro La Emperatriz de los Etéreos, ha sido el que más me ha gustado del semestre. Tanto, que tres más he leído de la misma autora: El Valle de los Lobos, La Maldición del Maestro y Finis Mundi. Pero el que más me ha gustado ha sido el primero mencionado. ¿Qué le voy a hacer? La fantasía juvenil es mi género favorito y he encontrado en esta autora una buena mezcla de imaginación y capacidad narrativa. Seguiré leyéndola.

 

 

 

 

 

 

libro comunidad anillo

Siguiendo con la fantasía, me he enfrentado a todo un clásico: J. R. R. Tolkien, con el primer tomo de El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo. Posiblemente algunos se tirarán de los pelos cuando me escuchen decir que me ha sido una lectura muy difícil de completar. No por lo que cuenta, que es emocionante; pero su estilo narrativo es excesivamente lento, deteniéndose en cada detalle del paisaje, de las casas, de los objetos, de si giran a la derecha o a la izquierda en un camino que ahora es angosto, ahora tortuoso. Dicho de otro modo, pienso que lo que cuenta en diez páginas podría resumirlo en tres (pero ya no sería su estilo, claro), y todo esto ralentiza mucho la historia, en detrimento de la acción. Lo siento mucho por los fans (en realidad, no), pero dudo mucho que coja otra novela del mismo autor. Aunque me quedo con las fabulosas películas de Peter Jackson.

 

 

 

 

libro caballo y muchacho

Un buen amigo de Tolkien fue otro famoso escritor de fantasía: C. S. Lewis, autor de Las Crónicas de Narnia. Habiendo visto las tres películas, tenía curiosidad por saber cómo continuaba la historia, por eso leí El Caballo y el Muchacho. Es un relato mucho más sencillo, destinado a un público mucho más joven. La historia no está mal, es entretenida y tiene su moraleja (que es la parte que más me gusta) pero no ha acabado de agradarme su estilo, quizá porque contiene muchas situaciones tópicas de la literatura infantil (como encuentros “casuales” o encontrar escondites desde donde se enteran de todo lo que planean los “malos”, etc…) Eso, a mi opinión, no le resta mérito a la saga en su conjunto, con gran imaginación y enseñanza.

 

 

 

 

 

libro peregrino compostela Diario Mago

Otro famoso al que me he enfrentado por primera vez es Paulo Coelho, alguien que compruebo que es casi tan odiado como amado (aunque ganan más estos últimos). Queriendo formarme una opinión sobre este autor, he leído su primer libro, El Peregrino de Compostela (Diario de un Mago). Me ha parecido una lectura interesante, sin llegar a fascinarme. Pero no consigo formarme una opinión definitiva. Deseo leer El Alquimista, su novela más conocida (y uno de los libros más vendidos del mundo) para formarme una opinión más concreta.

 

 

 

 

 

 

libro libros de a

Una mención especial para Los Libros de A, de Josep Lluis Badal. Este autor catalán me ha sorprendido gratamente. Enmarcado también en la fantasía, pero esta vez infantil, nos presenta en su novela (¡su enorme novela, de más de 500 páginas!) un cuento lleno de cuentos, mil y una historias enlazadas unas con otras para contarnos una sola: la de dos muchachos que se adentran en un mundo mágico realmente sorprendente y plagado de imaginación. Debo decir que aún me falta por leer el tercer libro (los tres se presentan en un solo tomo) pero estoy deseando leerlo y conocer el final.

 

 

 

 

 

 

libro esperando mahatma

Y por último, la única obra que he leído sin ningún componente fantástico es Esperando al Mahatma, de R. K. Narayan. El autor indio nos descubre costumbres y tradiciones de su país, enmarcadas en un acontecimiento histórico sin precedentes. Supongo que por su tono realista, es una novela que también me ha costado un poco terminar. Pero debo decir que cada vez que aparecía la figura de Gandhi en la historia, acaparaba toda mi atención; y es que la personalidad del carismático político y pensador es tan atractiva que, aún en la ficción, es capaz de robar el protagonismo al personaje principal.

 

 

 

 

 

 

Y hasta aquí mis reflexiones. Aún no sé cuál es el libro al que pretendo engancharme ahora. Tengo tres candidatos: Nublares de Antonio Pérez Henares, El Mapa del Cielo de Félix J. Palma y Cristo en Mallorca de José Flores. Y también tengo empezado el primer tomo de Don Quijote de la Mancha. ¿Quién ganará? Si en otra ocasión me da por reflexionar otra vez y escribir sobre el tema, ¡Ahí que os lo cuento! Mientras tanto, seguiré leyendo con mi hija las aventuras del club de Tea Stilton y los Cuentos de Beatrix Potter.

¡Feliz segundo semestre del año!

 

 

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